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Úlceras por presión y su tratamiento

¿Qué son las úlceras por presión y por qué surgen?

Son lesiones de la piel, a mayor o menor profundidad, que se producen por la presión que ejerce el propio cuerpo al permanecer mucho tiempo en la misma posición.

¿En qué zonas suelen aparecer?

Habitualmente se localizan sobre una prominencia ósea. Depende de la posición en la que se permanece durante un tiempo prologado pueden aparecer en una parte u otra. En los adultos, lo habitual es que surjan en la zona de los omóplatos, codos, sacro (zona inferior de la espalda), talones, orejas, hombros, costillas, caderas, rodillas. También pueden aparecer allí donde se apoyan dispositivos (gafas, mascarillas), vendajes…

¿Qué signos es necesario vigilar?

El enrojecimiento de la piel, la aparición de ampollas y la pérdida de la primera capa de la piel.

¿Hay personas más proclives que otras a padecerlas?

Puede afectar a cualquier persona, de cualquier edad, si se mantiene de forma prolongada en la misma posición. La aparición de úlceras se verá agravada en episodios de inmovilidad y de encamamiento continuado, si el nivel de conciencia es bajo, en caso de alteraciones en la circulación sanguínea, si la piel se encuentra en mal estado y también cuando existen alteraciones nutricionales (desnutrición, deshidratación) o por dormir en colchones que no son adecuados.

¿Qué complicaciones ocasionan las úlceras por presión?

Acarrean dolor, infección o incluso anemia.

¿Qué se puede hacer para prevenir su aparición?

Es necesario examinar la piel, poniendo especial énfasis en las zonas de riesgo y observando con detalle cualquier área enrojecida, rozadura o ampolla.

Debe mantenerse la piel limpia y seca, tratar de mover a la persona enferma. En caso de que no sea posible, es precio realizar cambios de posición con una frecuencia no inferior a 3-4 veces al día. Para disminuir la presión que ejerce el cuerpo se pueden utilizar colchones especiales y colocar almohadas en zonas de apoyo, según la postura, sin descuidar los cambios posturales descritos.

Además, es necesario cuidar la alimentación de la persona enferma que debe ser rica y variada aportando diariamente proteínas (carnes, pescados, huevos, leche y derivados) y vitaminas (frutas, verduras). La ingesta de líquidos debe ser del orden de 1,5 o 2 litros al día, incluyen agua, infusiones o zumos.

¿Qué cuidados específicos precisa la piel?

Se debe mantener una higiene adecuada de la piel, para ello, hay que lavarla con agua tibia y jabón neutros, aclarar y secar sin frotar y evitar la humedad, especialmente en las zonas de pliegues. También se puede utilizar crema hidratante después del aseo, extendiéndola bien y sin masajear (no se debe utilizar colonias, ni alcohol, ni talco).

Para controlar la humedad se han de emplear tejidos naturales (algodón, hilo), evitar los pliegues y las arrugas, de forma que, en la medida de lo posible las ropa esté bien estirada, limpia y seca. En caso de incontinencia se debe extremar la higiene. Es necesario evitar la sudoración y cambiar la ropa en caso de que esté sudada. Utilizar cremas o películas para proteger la piel del exceso de humedad.

¿Cómo puedo aliviar la presión?

Se deben hacer cambios posturales para con ello evitar o disminuir la presión prolongada sobre una misma zona. Si el paciente no es capaz de realizarlos por sí mismo, será el cuidador el encargado de ayudarle. En personas que se encuentran encamadas se hará cada 2-3 horas, siguiendo un sistema de rotación programado. En personas en sillas de ruedas, se hará cada hora y cada 15-30 minutos será preciso descargar las nalgas moviéndolas de un lado a otro.

También son necesarios los movimientos de las articulaciones. En caso de que el paciente no se mueva por sí mismo, el cuidador deberá mover las articulaciones aprovechando los cambios posturales (sin producir dolor) y siguiendo las instrucciones de un profesional de la enfermería. Hay que emplear colchones especiales y almohadas para disminuir la presión localizada. No se deben utilizar nunca flotadores ni similares.

¿Qué dieta es la más adecuada para prevenir las úlceras por presión?

La alimentación debe ser rica y variada, teniendo en cuenta –en la medida de lo posible– las preferencias del paciente, pero también las dificultades que presenta. El déficit de nutrientes altera la piel y favorece la aparición de úlceras y cuando hay se entorpece el proceso de curación.

¿Qué puedo hacer si he detectado la aparición de signos de úlceras por presión?

En estos casos, lo recomendable es contactar con un profesional de la enfermería.

 

Más información en el número 30 del boletín AFACO Informa

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